Serendipia en el Alma
jueves, 26 de enero de 2017
miércoles, 25 de enero de 2017
El Lenguaje del Amor
Y el Padre le obsequió a uno de sus hijos un bello rosal. Se le acercó con amor y le dijo:
- Hijo mío, te he entregado un rosal. Puedes visitarlo y encontrar el amor en cada pétalo de cada rosa, que he puesto para ti.
Entonces el hombre entró corriendo al terreno, corriendo y gritando...buscando el rosal. Mas, no encontraba ni una, ni siquiera una rosa en el terreno. Entonces enfurecido gritaba:
-¿ Dónde están las rosas, me han engañado acaso?
Y pisaba muy fuerte y corría. Y era fuerte su temperamento, como fuerte era su paso, como fuerte era su voz. Y no encontraba ni una...ni siquiera una rosa en el terreno.
Entonces se alejó, y buscó en otros terrenos. Y cada vez su furia aumentaba, pues no encontraba ni una...ni siquiera una rosa en el terreno.
Mas alta era su voz, mas fuerte su lenguaje, lenguaje separado del amor.
Hasta que un día se cansó, se cansó de correr y de pisar fuerte y su garganta se cansó del grito y del enojo. Y su corazón no resistió, no resistió más ira.
Entonces el hombre sentado en medio del terreno lloró. Con sus lágrimas inundó el terreno y con su voz muy...muy apesadumbrada lloraba, también lloraba al no encontrar ni una...ni siquiera una rosa en el terreno.
Lloró durante días. El sol salía y secaba las lágrimas. Mas el hombre volvía a llorar. Hasta que un día, cuando empezó a mirar con sus ojos cansados, más limpios ya con las lágrimas, vio como brotaba un tallito de rosa. Se acercó muy silencioso y sigiloso y observó, que sí...¡era un botón de rosa!
Entonces dijo: -¿Por qué has esperado tanto para salir? Si el Padre, me regaló, no una, sino un rosal.
Entonces el botón de rosa le respondió: - Porque has gritado muy fuerte y has pisado muy fuerte, y nosotras las rosas nos hemos asustado con tu enojo. Cuando llegabas al terreno temblábamos, temblaban nuestros pétalos y temblaban nuestros tallos y nos enterrábamos nuevamente para que no nos lastimaras con tu ira.
El hombre entendió y habló bajito. Y encontró los más bellos versos, que hicieron grandes poemas. Y después encontró otros, que hicieron dulces cantos. Y con su suave voz cantó al terreno...y cantaba y cantaba...mas, no tenía apuro. No le importaba si había aparecido un solo botón, pues con su dulce canto, celebraba el poder estar apreciando aunque fuera un pétalo de rosa.
Después de cantar y hacer los poemas, de pronto miró a su alrededor y estaba en medio de tantas y tantas rosas de colores, que ni siquiera el hombre podía contarlas, pues era ese número infinito, ese número que se encuentra con Dios y se hace interminable.
Y el terreno fue bello y las rosas no murieron. Fueron rosas eternas, pues el suave lenguaje del amor, les alimenta como el mejor de los abonos. Y cada vez eran más coloridos los pétalos y cada vez más y más bello el terreno.
El enojo y la dureza no alimentan los terrenos.
Es el amor, el mejor abono para que las rosas broten sin temor y hagan un bello paraíso del camino por el cual tú pisas.
Autor: Desconocido
Bienvenida!!!
Llevo un tiempo pensando en la idea de un blog donde compartir frases, pensamientos o alguna historia que me encuentre por allí y que estos nos sirvan para descubrir ese algo que nos ilumine la mente o nos permita reflexionar en esa situación que tenemos en aquellos momentos en los cuales una palabra puede ayudarnos a ver las cosas con mas profundidad o incluso de forma diferente.
El nombre del blog, Serendipia, esta basado en esa rara y poco conocida palabra que tiene un significado tan hermoso (hallazgo afortunado e inesperado cuando se esta buscando algo más). Pues bien, me gustó porque soy una convencida que las palabras son una gran forma de encontrar el camino hacia ese algo diferente que estamos buscando y que sólo requiere un pequeño empujoncito para hallar la respuesta en nuestra propia alma.
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